SPG y Auditoría Externa

El Sistema Participativo de Garantía (o SPG) Futuro Viñador es la herramienta de la que se dota este colectivo para lograr sus objetivos fundacionales y visibilizarlo de manera honesta y transparente ante terceros. Los SPG incluyen una serie de criterios de obligatorio cumplimiento y recomendaciones que se evalúan de manera individual para cada bodega. Con ello, se pretende dibujar una hoja de ruta individual para cada bodega, y también identificar necesidades comunes del colectivo. Pero no se trata de una certificación. De hecho, este mecanismo reconocido por IFOAM o la FAO, surge hace unas décadas como una alternativa a la certificación en países sin estructuras auditoras y con el paso el tiempo se ha convertido en un instrumento muy útil para productores en una situación avanzada (que ya certifican su producción, por ejemplo, en producción ecológica) pero que quieren ir más allá. Nada impide que un SPG sea auditable, pero no es su objetivo principal, ya que además de aportar credibilidad pretende crear un espacio para el aprendizaje colectivo.

¿Qué implica adoptar un SPG?

Cuando una bodega se une a Futuro Viñador, pasa una primera evaluación en la que se establece la línea de base. El SPG incluye actualmente un total de 92 criterios o indicadores: 10 son las condiciones mínimas que se marca FV para sus asociados, 11 permiten informar de las características básicas de la bodega, y finalmente tenemos criterios que tocan los 3 ámbitos de impacto de la bodega: 41 indicadores de campo, 14 de bodega y vinificación y 16 socioeconómicos. No obstante, es una herramienta viva y fruto del trabajo realizado en los últimos dos años, los criterios van a actualizarse, bien para ser más realistas o bien para incluir nuevos retos.

Para responder a los criterios hay un formulario que las bodegas rellenan por sí solas. Y posteriormente, se organiza una visita in situ de un día en la que se discuten los resultados y se conoce a fondo el viñedo. Posteriormente, cada bodega recibe un informe individualizado en el que se identifican las fortalezas y las oportunidades de mejora. Pero otro resultado igual de relevante es que la puesta en común de las evaluaciones individuales también sirve para identificar las necesidades comunes del colectivo, de modo que la actividad de Futuro Viñador (reuniones periódicas, visitas entre bodegas, eventos formativos organizados o publicaciones) se centran en estas temáticas de interés común.

Los socios de Futuro Viñador aún deben decidir de manera conjunta cada cuanto tiempo se actualizará el SPG, un ejercicio que permitiría evaluar los logros del colectivo. Aunque un ejercicio de este tipo debería ser válido al menos durante 3 años.

¿Tan importante es esa visión agroambiental para Futuro Viñador?

Cualquier bodega tiene un vínculo con al sector (agro) y con el territorio (ambiental), y de hecho la viticultura ha trasmitido tradicionalmente este concepto a través de nociones como el terroir, el carácter varietal, la edafología, etc. No obstante, la agricultura (y también la viticultura) han tenido un doble papel a lo largo de la historia: por un lado, han sido la principal causa de pérdida de biodiversidad e impacto medioambiental; y por otro, han mantenido un rico y variado mosaico agropecuario que favorece y mantiene la biodiversidad. No todas las viticulturas generan los mismos beneficios y las bodegas de Futuro Viñador están en una posición muy favorable para demostrar su contribución positiva. Definitivamente, es muy relevante que Futuro Viñador se diferencie de las viticulturas que no contribuyen a los territorios, que lo haga de una manera transparente y que contribuya a que otros actores del sector se unan a este cambio. Los SPG tienen la ventaja de ser mecanismos flexibles, por lo que siempre están abiertos a incorporar nuevos retos si el colectivo así lo considera, como por ejemplo aspectos sociales o culturales.